Naturalmente, este post no es sólo para los afortunados hoy, porque entonces lo ibais a leer muy pocos. Lo que esperamos es que a todos nos pase algún día. Y entonces es cuando conviene saber qué hacer.
La mayoría jugamos a la lotería con la misma estrategia que al paraguas: “por si acaso”.
Y luego, cuando no toca, decimos aquello de:
—Bueno, al menos queda la salud.
Pero… ¿y si toca?
No el Gordo necesariamente, pero sí una cantidad decente, de esas que te hacen mirar el móvil dos veces para confirmar que el mensaje del banco no es una estafa. Ahí empieza la segunda parte del premio: no meter la pata.
Primer consejo: no hagas nada el primer día
Respira, celebra, duerme… y al día siguiente ya decides si el crucero es por el Mediterráneo o simplemente por el supermercado sin mirar precios.
¿Cuánto es realmente tuyo?
Aquí va la tranquilidad:
En los premios de lotería oficiales en España:
- Los primeros 40.000 € están libres de impuestos.
- A partir de ahí, se aplica un 20%.
- Y sí: ya viene descontado, no tienes que hacer nada especial.
O sea, no hay sorpresa posterior. Hacienda aparece… pero ya se va con su parte cogida.
El famoso décimo compartido (o “esto era de todos”)
Este es un clásico nacional, como el turrón duro. Compartir décimos está muy bien… hasta que toca. Entonces empiezan frases como:
- “Yo puse más”
- “Pero si tú no estabas ese día”
- “¿Cuenta mi cuñado?”
Consejo sencillo:
Si es compartido, que esté claro desde el principio. Un mensaje, una foto, un grupo de WhatsApp… lo que sea. No es desconfianza, es salud mental.
¿Y si quiero ayudar a hijos o nietos?
Aquí viene la parte bonita… y la delicada. Regalar dinero no es lo mismo que ganar la lotería.
Las donaciones tienen sus propias normas y dependen de cada comunidad autónoma.
A veces sale muy bien. Otras… el regalo viene con sorpresa fiscal.
Antes de repartir alegría, conviene informarse. Porque ayudar sí, pero pagar de más, no.
La lotería no cambia a las personas… solo amplifica lo que ya somos.
Por eso:
- Ilusión, sí.
- Brindis, también.
- Pero decisiones importantes… con un poco de cabeza.
Y recuerda:
Si alguna vez tienes que pagar impuestos, que sea por haber ganado algo.
Eso ya es una suerte.
¿Y si toca? No el Gordo necesariamente, pero sí una cantidad decente, de esas que te hacen mirar el móvil dos veces para confirmar que el mensaje del banco no es una estafa. Ahí empieza la segunda parte del premio: no meter la pata.

Gemma Cuena Gil
Socia y Directora del despacho Cuena & Gómez Aguilera, S.L.P
Diplomada en Ciencias Empresariales, Marketing y RRPP por ESERP, y Bachelor of Science in Management and PR por la Queen’s University of Belfast, es además especialista en Derecho Laboral. Ha sido reconocida con la Estrella de Oro a la Excelencia Profesional y el Premio Titanes de las Finanzas 2024, aunque asegura que su mayor logro sigue siendo la confianza de sus clientes. Acaba de publicar su primer libro, No te fíes del cuñado, una guía práctica que desmonta mitos, expone errores comunes y explica lo esencial de la gestión empresarial con una pizca de humor. Es un honor para Soy50plus contar con las colaboraciones de Gemma.