El 77% de los hombres que toma pastillas para la erección lo hace sin pasar por el médico.
¿Qué hay detrás y qué alternativas existen?
El Barómetro de Salud Sexual Boston Medical revela que nueve de cada diez hombres que se automedican con pastillas para la disfunción eréctil siguen teniendo problemas de erección. La vergüenza explica un hábito que puede esconder problemas más serios.
Comprar una pastilla en la farmacia, pedirla por internet o seguir el consejo de un amigo. Así es como muchos hombres intentan resolver, en silencio y sin consultar a nadie, uno de los problemas de salud que más afecta a su calidad de vida: la disfunción eréctil. El primer Barómetro de Salud Sexual Masculina de Boston Medical incluye una encuesta a 3.570 hombres que toman pastillas para la erección que pone cifras a algo que los médicos llevan años detectando en sus consultas: la automedicación es una práctica común entre quienes tienen síntomas de disfunción eréctil.
Un hábito muy extendido (y que no siempre funciona)
Uno de los datos más reveladores del barómetro es este: el 77% de los hombres que toman pastillas para la disfunción eréctil lo hace sin un diagnóstico médico. Lo hacen solos, guiados por lo que leen en internet, lo que les recomienda un amigo o lo que encuentran en la farmacia. Y, además, no es algo puntual: el 58% lleva más de seis meses practicándolo.
El problema de fondo es que, en la mayoría de los casos, este hábito no está resolviendo el problema de raíz. Nueve de cada diez hombres seguían teniendo dificultades de erección a pesar de tomar pastillas. Casi uno de cada dos las sufría de forma frecuente o constante. Solo un 8,5% afirmó que, desde que las consumía, no había vuelto a experimentar problemas.
Es posible que los fármacos de uso comercial ayuden a algunos hombres de forma puntual, pero no permiten identificar qué está detrás del problema. Y, con el tiempo, eso puede hacer que se pase por alto un problema de salud asociado que debería ser evaluado por un médico.
Mucho más allá de la erección
Esto es algo que quizás no todo el mundo conoce: lograr una erección depende, en gran medida, de que la sangre fluya bien. Por eso, cuando hay síntomas de disfunción eréctil, no siempre estamos hablando solo de salud sexual. A veces puede ser una señal de que algo más está pasando, como hipertensión o diabetes, dos condiciones que pueden afectar a la circulación.
De este modo, tomar pastillas para la erección sin prescripción médica sin consultar al médico puede significar estar ignorando una señal que merece atención.
La vergüenza que lo paraliza todo
Entonces, ¿por qué tantos hombres evitan ir al médico? El barómetro lo deja claro: en la mayoría de los casos, la respuesta es la vergüenza: “La vergüenza sigue siendo el principal obstáculo. Aunque los pacientes lo justifiquen con excusas, detrás casi siempre está el miedo a hablar de un problema sexual con otra persona“, señala el doctor Antonio José Sánchez Barbosa, de la clínica de Boston Medical en Málaga.
Por su parte, el doctor Ignacio Fernández Paniagua, de la clínica de Boston Medical en Madrid, añade que la vergüenza suele estar acompañada por el miedo: “Recuerdo a un paciente que retrasó la consulta porque le daba vergüenza que el personal de recepción lo viera. Llegó a la primera cita con verdadero pánico, pero durante la consulta fue perdiendo el miedo, se sintió a gusto y pudo empezar su tratamiento“.
Y es que, aunque vivimos en una sociedad más abierta y liberal que hace unas décadas, hablar de salud sexual masculina sigue siendo difícil para muchos hombres. Y ese silencio puede tener un coste real más allá de la salud sexual.
Otras opciones que conviene explorar
No todo son malas noticias. El barómetro muestra una señal positiva, pues 9 de cada 10 encuestados quieren conocer otras opciones de tratamiento. De ellos, 6 de cada 10 están completamente interesados en alternativas como las ondas focales o las inyecciones intracavernosas. El resto muestra distintos niveles de interés. A diferencia de las pastillas, que muchos consiguen sin pasar por consulta profesional, estos tratamientos requieren una valoración médica que aborda las causas de la disfunción eréctil y considera las características de cada paciente.
El primer paso, en cualquier caso, es hablar con un médico. Solo un diagnóstico profesional permite saber qué está pasando de verdad y qué tratamiento es el adecuado para cada persona. La disfunción eréctil no es algo que convenga tratar por cuenta propia, y cada vez más hombres están empezando a entenderlo así.
Boston Medical
Boston Medical es un centro médico internacional especializado en salud sexual masculina, con presencia en 7 países y más de 25 años de trayectoria. Con más de 20 clínicas en España, su equipo multidisciplinar aborda de forma integral la disfunción eréctil, la eyaculación precoz y la falta de deseo, combinando diagnóstico avanzado, tratamientos personalizados y un enfoque médico-científico. Además de la práctica clínica, Boston Medical cuenta con un centro de investigación propio, centrado en las disfunciones sexuales masculinas, que desarrolla conocimiento y tecnologías para lograr tratamientos más efectivos para esas condiciones de salud.
