He defendido hasta la beligerancia que la comedia no es un género menor. No termino de entender por qué tanta gente piensa que reírse es algo primario y que la trascendencia está en el drama. Por eso me congratula que, en muchas listas, una comedia esté entre las cinco mejores películas de la historia del cine. Esa es El Apartamento.
Ahora, la reflexión debería centrarse en por qué es una comedia.
La pareja protagonista la componen un empleado mediocre que de cara a medrar en su empresa cede su apartamento a algunos de sus superiores para sus aventuras extramatrimoniales; y una ascensorista viviendo una relación con un hombre casado a la espera de que éste abandone a su mujer.
Los dos, además, son víctimas de los poderosos que se aprovechan, no tanto de su inocencia como de su mediocridad, seamos sinceros.
Probablemente, lo que hace que El apartamento sea una comedia, sea la decisión de Billy Wilder de evitar lo que podría haber sido una sórdida historia de perdedores y de abuso. Por eso el tono es aparentemente ligero y, además de por la banda de canallas, la pareja está rodeada de una colección de secundarios como el matrimonio de vecinos o la casera, tan divertidos como encantadores. Y además, el director no puede evitar que su simpatía y sobre todo, su ternura, estén del lado de Baxter y Kubelik.
En cualquier caso, no podemos olvidar que la película habla de los males de un capitalismo feroz, de la falta de valores, de la cosificación de la mujer y la hipocresía frente a la institución familiar como pilar de la sociedad.
Por eso, me genera dificultad creer que esa partida de cartas con la que termina sea un final feliz y regale un futuro. De hecho, sólo recuerdo otra película con un final similar y no puedo evitar citarla, me refiero a Viridiana. También allí parecía que aquello señalaba la paz después del drama, pero todos sabíamos que debajo latía la oscuridad. No sé si es una comparación excesiva.
En cualquier caso, El apartamento es una película genial, una historia magníficamente contada e interpretada. Un hito cinematográfico. Un clásico al que siempre que se revisa se le encuentra algo nuevo. Lo de menos es si es una comedia o no, pero, sin duda, es una obra maestra.
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Comedia o no, El apartamento habla de los males de un capitalismo feroz, de la falta de valores, de la cosificación de la mujer y la hipocresía frente a la institución familiar como pilar de la sociedad.
