Jardín (los viernes a la sombra)

Txema Arnedo

17/07/2026

Jardin (Los viernes a la sombra)

De repente, creo entender por qué hay gente que habla con las plantas.

No necesariamente porque se hayan vuelto excéntricos. Ni porque esperen que un geranio les responda.

Creo, estoy convencido, de que simplemente descubren el placer de cuidar algo que depende un poco de ti.

De joven solemos medir el éxito por todo lo que conseguimos añadir a nuestra vida. Más trabajo. Más proyectos. Más viajes. Más cosas. Vamos acumulando experiencias como quien llena un carrito de supermercado convencido de que todavía cabe algo más.

Pero luego llega un momento interesante en el que descubres otra satisfacción mucho más silenciosa: hacer que algo crezca.

Puede ser un jardín enorme. O una terraza. O una simple maceta que lleva tres meses milagrosamente viva en el alféizar de la ventana. Da exactamente igual.

Porque, en realidad, nunca ha ido de las plantas.

Va de la paciencia.

Vivimos en una época donde todo parece exigir resultados inmediatos. Si una serie no engancha en diez minutos, la quitamos. Si un restaurante tarda demasiado, protestamos. Si una aplicación tarda dos segundos más de la cuenta, sentimos que el universo conspira contra nosotros.

Las plantas, en cambio, tienen la bendita costumbre de ignorar nuestras prisas.

No florecen porque tú tengas un hueco en la agenda. No entienden de urgencias y te obligan a aceptar algo bien sabido: hay cosas que solo mejoran con tiempo.

Y eso resulta casi terapéutico.

Lo divertido es que casi todos empezamos igual: convencidos de que las plantas se nos van a morir.

Y alguna se muere.

Claro que sí.

Como también se queman los bizcochos, fracasan los proyectos y hay amistades que no florecen por mucho que las riegues. La vida es así.

Pero un día descubres un brote nuevo. Una flor que no esperabas. Una hoja verde donde ayer solo había tierra.

Y, sin hacer mucho ruido, sonríes.

Así que, este viernes, no hace falta comprarte una finca en la Toscana ni convertirte en jardinero aficionado.

Basta con cuidar algo vivo. Una planta. Un árbol del barrio. Un huerto compartido. O incluso una persona.

Porque, al final, todos florecemos un poco mejor cuando alguien se ocupa de regarnos de vez en cuando.

Txema Arnedo

Txema Arnedo

Co-fundador de soy50plus

Ingeniero Industrial, curioso, apasionado por la tecnología, cofundador de soy50plus. Nunca ha visto “Los lunes al sol”