Ñapas (los viernes a la sombra)

Txema Arnedo

25/09/2026

Ñapas (los viernes a la sombra)

En mi vida hay cosas que llevan años arregladas provisionalmente. Un cable sujeto con cinta aislante. Un cajón que solo abre si primero lo levantas un poco. Una puerta que hay que cerrar con ese pequeño golpe de cadera que solo dominamos los de casa.

Ñapas.

Soluciones que nacieron con un humilde:

—De momento, esto vale.

Y ahí siguen…Quince años después, desde que descubrí la cinta americana

La verdad es que, con el tiempo, he empezado a sospechar que buena parte de la vida funciona exactamente así. De joven imaginas que los adultos tienen soluciones definitivas. Que llega un momento en el que sabes perfectamente qué hacer con el trabajo, el dinero, las relaciones, los hijos, el cuerpo, el futuro y probablemente también con la declaración de la renta.

Luego te haces adulto y descubres la verdad.

Nadie tiene ni p… idea. Todos vamos haciendo pequeñas ñapas.

Improvisamos una solución para llegar a final de mes. Reorganizamos horarios imposibles. Aprendemos a convivir con las manías de alguien. Ponemos una almohada debajo de la espalda porque hemos decidido que acudir al fisioterapeuta puede esperar otra semana.

Y seguimos.

Lo maravilloso de una buena ñapa es que no pretende ser perfecta. Pretende funcionar, y eso, con los años, empieza a parecerme una filosofía de vida bastante razonable.

Porque hemos dedicado demasiado tiempo a intentar que todo estuviera impecable. La carrera adecuada. La pareja adecuada. La casa adecuada. El cuerpo adecuado. Las decisiones adecuadas.

Y la realidad tiene una incuestionable tendencia a no colaborar. Así que improvisamos. Tapamos agujeros. Movemos piezas. Atamos cosas con una cuerda metafórica —y a veces literalmente con una brida— y conseguimos que aquello aguante un poco más.

Por supuesto, hay ñapas que conviene arreglar de verdad. Ese dolor que llevas seis meses ignorando no es una ñapa. Es una cita médica. Esa relación que solo funciona si nadie habla de nada importante tampoco parece una solución particularmente sostenible. Y si para encender la caldera tienes que golpearla tres veces mientras rezas, quizá ha llegado el momento de llamar a alguien.

Pero hay otras pequeñas imperfecciones que no necesitan arreglo.

Funcionan.

Cada vez estoy más convencido de que madurar consiste en dejar de exigir que todo en nuestra vida tenga acabado profesional. Aceptar que algunas cosas están sujetas con cinta adhesiva. Que otras funcionan porque ya conocemos exactamente dónde dar el golpecito. Y que nosotros mismos somos, en buena medida, una colección bastante digna de reparaciones provisionales que acabaron convirtiéndose en permanentes.

Así que este viernes reivindico la ñapa. La solución imperfecta. El apaño.

Txema Arnedo

Txema Arnedo

Co-fundador de soy50plus

Ingeniero Industrial, curioso, apasionado por la tecnología, cofundador de soy50plus. Nunca ha visto “Los lunes al sol”