Hay una mentira bastante extendida: que madurar consiste en tener todas las respuestas.
Ojalá.
La realidad es mucho menos espectacular. Madurar consiste, sobre todo, en dejar de ponerse tan nervioso por no tenerlas.
De joven todo parece urgente. Hay que decidir rápido. Opinar de todo. Demostrar constantemente que sabes, que puedes, que vas por delante. Vivimos convencidos de que la seguridad consiste en contestar antes que nadie.
Luego pasan unos cuantos años y descubres algo: la mayoría de las personas que parecían tenerlo clarísimo… tampoco tenían ni idea.
Simplemente hablaban más alto.
Y eso cambia muchas cosas.
Empiezas a sospechar que no hace falta ganar todas las discusiones. Que muchas veces merece más la pena entender que convencer. Que hay personas con las que discutir es como jugar al ajedrez con una paloma: da igual lo bien que muevas las piezas; al final tirará el tablero, revoloteará un poco y se marchará convencida de haber ganado.
La madurez también tiene otra ventaja top: la perspectiva.
Problemas que hace veinte años te quitaban el sueño hoy apenas te despeinan. Ese correo dramático. Ese comentario desafortunado. Esa reunión que parecía decidir el destino de la humanidad y que, vista con distancia, no cambió absolutamente nada.
No es que la vida tenga menos problemas. Es que tú ya sabes cuáles merecen tu energía.
Y quizá ese sea el auténtico superpoder.
No reaccionar inmediatamente. Esperar, diez minutos o lo que haga falta, antes de contestar. Dormir una noche antes de decidir. Entender que casi todo mejora cuando baja un poco la temperatura.
Además, la madurez tampoco te vuelve más serio. Al revés.
Empiezas a reírte más de ti mismo. A aceptar tus contradicciones. A reconocer que sigues metiendo la pata con una constancia admirable, pero ya no conviertes cada error en una crisis existencial.
Así que este viernes no hace falta sentirse más sabio que nadie.
Basta con recordar que el verdadero lujo de madurar no es saber más. Es necesitar demostrar menos.

Txema Arnedo
Co-fundador de soy50plus
Ingeniero Industrial, curioso, apasionado por la tecnología, cofundador de soy50plus. Nunca ha visto “Los lunes al sol”