Contracorriente

Javier Bardon

26/05/2026

Contracorriente

Me resulta muy curioso ver a tanta gente que se lleva las manos a la cabeza porque el mundo actual evolucione a tal velocidad y de forma incesante. Normalmente, esta reacción suele producirse por el miedo al cambio, y por el temor a perder el status quo alcanzado.

Mal que bien, esa evolución se produce siempre a través de inevitables disrupciones. En la actualidad vivimos una que está poniendo frenéticos a mucha gente: la Inteligencia Artificial. A unos porque les parece intrusiva y perturbadora, y a otros porque se ven incapaces de aprovecharla al ritmo que les gustaría. Al final, es difícil que llueva a gusto de todos.

Los que estamos en el colectivo de Soy50plus, ya hemos vivido algunas parecidas: en la década de los sesenta, las calculadoras; en la de los setenta el fax; en la de los ochenta, los ordenadores personales; y más tarde, los teléfonos móviles, internet en los noventa, el comercio electrónico en el dos mil, las cámaras digitales y los smartphones al final de la misma década, las redes sociales y las videoconferencias en la siguiente. Y finalmente, ahora nos llega la IA.

He tenido la suerte —o la desgracia— de ser early adopter de la mayoría de ellas. Por eso las he ido viendo venir, y las he utilizado como el que utiliza un destornillador, un mando a distancia o una linterna: con total naturalidad.

Pero como hoy en día estamos viviendo en el momento de la IA, quería sacar a colación una curiosa controversia que se está produciendo con el asunto del uso de la misma en entornos editoriales.

Personalmente, escribo porque me gusta, y porque es una forma de expresar mis ideas. Siempre he preferido escribir a hablar. Tiene la ventaja de que tienes más tiempo para pensar lo que quieres expresar y, sobre todo, porque puedes corregirlo antes de que otros lo reciban.

Es una realidad que con un buen prompt, un trabajo posterior de depuración,  y usando el modelo de IA (LLM) adecuado, podría haber escrito fácilmente este post. Pero sería una solemne estupidez: si lo que me gusta es escribir, ¿para qué usar herramientas que eliminen mi disfrute?

Ahora bien, ¿quiere decir eso que no debo apoyarme en la IA para escribir mis posts, artículos, relatos o libros? Personalmente, no estoy de acuerdo. Ya he dejado claro que nunca sustituiría la función creativa, a mi entender lo más importante de escribir es que lo que escribes tenga tu voz. Para hacerlo por boca de otros, mejor leer o callar.

Pero, ¿qué tiene de malo escribir en un ordenador, con un procesador de textos y utilizar el corrector ortográfico —incluso el ortotipográfico que ya traen algunos?

Seguro que siguen quedando personas en el mundo que escriben a mano. Pero es igualmente seguro que son una extrema minoría, y que la inmensa mayoría —renombrados o desconocidos, amateurs o profesionales, jóvenes o como yo maduros— usan estas herramientas.

Pues yo, personalmente voy más allá. Uso la IA para documentarme y para corregir con el fin de que lo que escribo tenga mayor calidad. En el pasado he utilizado correctores profesionales tanto de estilo como ortotipográficos, personas que se esfuerzan por ayudar a los que estamos empezando a escribir de forma más profesional.

Pero mi experiencia es que es un proceso lento y distante. Con la IA, yo marco el ritmo y puedo ser todo lo incisivo y pesado que sea. Pregunto, cuestiono, reflexiono, rebato, corrijo y decido lo que voy a escribir. Y sobre todo, aprendo. Cada día, cada línea, cada errata que mi “copiloto” me indica que lo es, y por qué lo es, es un aprendizaje para que lo que ofrezco a mis lectores sea mejor cada día.

Todas las empresas, organizaciones e instituciones del mundo, están esforzándose por sacar el mejor provecho de la IA. ¿Por qué en el mundo editorial tiene que ser diferente? ¿Realmente hay que vetar la IA a los autores? ¿También a los editores, correctores, maquetadores, infografistas, etc?

Como decía al principio del post, siempre he sido un adelantado en el uso de las nuevas herramientas, y no voy a cambiar a estas alturas. Para mí, la cuestión no está tanto en si usar IA o no, sino en tener criterio para saber cuándo y cómo usarla.

Tal vez esto sea ir contracorriente, y me acaben tachando de escritor fake. Seguiré escribiendo en cualquier caso porque es lo que me gusta. Y si encuentro lectores que lo aprecien, bien. Y si no… nunca llueve a gusto de todos.

Para mí, la cuestión no está tanto en si usar IA o no, sino en tener criterio …

Javier Bardón

Javier Bardón

Técnólogo, Escritor y Colaborador en soy50plus

Tras una carrera destacada en el dinámico mundo de la tecnología, formando parte de gigantes como DEC, Intel y Microsoft, así como llevar a cabo varios emprendimientos empresariales por cuenta propia, irrumpe recientemente con su primera novela, LAS TRES REVELACIONES, en el panorama literario, decidido a dejar una huella perdurable. Es un honor para Soy50plus contar con las colaboraciones de Javier.