50 años de Rocky

Enrique de Pablo

19/08/2026

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Seguro que todos hemos visto alguna o varias de sus nueve entregas, entre secuelas y spin offs. Pero la primera, la original Rocky, fue estrenada en 1976. Y no era esencialmente una película de boxeo, sino que ese era el paisaje de fondo de una de esas historias muy humanas y crudas sobre el llamado sueño americano. Las que siguieron ya sí tuvieron el boxeo como argumento central.

Pocos sabrán o recordarán que el director de esa primera Rocky fue John G. Avildsen. Porque todos la identificamos, por supuesto, con Silvester Stallone, que fue quien escribió el guion y quien la protagonizó. Esa y todas las demás.

Para quien la vea hoy, sí sería conveniente situar el contexto deportivo. Eran los últimos años de reinado del posiblemente mejor boxeador de la historia, Muhammad Ali. Ya veterano, pero aún poderoso y genial, por aquellos años defendía su título de campeón mundial frente a rivales que él o su entorno elegían. Una de esas defensas fue ante un desconocido llamado Chuck Wepner, quien se rebeló como un rival bravísimo y valiente que puso en aprietos… hasta el punto de que Ali se enfadó y terminó noqueándole a 19 segundos del final del último asalto. Le privó así del honor que por entonces suponía aguantarle los 15 asaltos al mítico campeón.

Stallone vio ese combate y se inspiró para la historia. Aunque parece ser que ese guion dio unas cuantas vueltas hasta resultar en el que conocemos.

Así, quienes vimos Rocky en los cines de estreno, reconocimos perfectamente a Muhammad Ali en aquel Apollo Creed exultante y arrogante. Para un gran combate programado para el bicentenario de Estados Unidos, que se celebraba ese año, ante la baja del candidato inicialmente designado, al campeón y a su equipo les gustó la idea de elegir como rival supuestamente testimonial a ese boxeador de barrio al que llamaban ‘el potro italiano’. Y ahí le llega al bueno de Rocky Balboa la oportunidad de dejar de ser un perdedor.

Más allá del momento estelar del combate, la historia que se cuenta es la de los bajos fondos y la falta de porvenir, la necesidad de salir adelante, las dudas y la falta de autoestima, una historia de amor que no era precisamente de esas glamurosas Hollywood solía mostrarnos… Y el episodio emotivo de la superación, con esa inolvidable carrera escaleras arriba del Museo de Arte de Filadelfia. Sin dejar de lado la satírica escena de Apollo Creed subiendo al ring vestido como George Washington, imitando al Tío Sam y repartiendo billetes de dólar entre el público, por no hablar de sus calzones de barras y estrellas. Ahí podía haberse terminado una película magnífica. Pero, claro, todos queríamos presenciar el combate.

Rocky fue desde el primer momento bendecida por la crítica, obtuvo diez nominaciones a los Óscar y ganó tres. Entre ellos, el Óscar a la mejor película, imponiéndose a otras memorables como Taxi Driver y Todos los hombres del presidente. Y, sobre todo, permanece en nuestro imaginario, con secuencias y diálogos que recordamos casi perfectamente. Después llegaría la II y después la III, la IV, la V, otras tres de Creed, el hijo de su rival… y no descartamos que Stallone nos sorprenda todavía con alguna más, como también ha hecho con su otro personaje icónico, Rambo.

También se nos quedó para siempre el tema musical central de la película, el instrumental Gonna Fly Now, de Bill Conti, que cuando lo escuchamos, inevitablemente nos traslada a un gimnasio o nos anima a salir a correr. Cuidado, porque hay otra que también se cita como tema de Rocky, y es el Eye of the tiger, del grupo Survivor. En efecto lo fue, pero de la tercera entrega.

La película se rodó, precariamente, con un presupuesto de un millón de dólares y recaudó 117 millones. Y la máquina de hacer dinero no se podía parar. Stallone pasó de ser un actor modesto a famoso y millonario. Sí, su vida se parece a la de Rocky…

Más allá de las interminables secuelas, la primera Rocky fue más que una película de boxeo y ganadora del Óscar a la mejor película. Ahora se cumplen 50 años de su estreno.