Viajando solos por el espacio

Santiago Quiroga

21/08/2026

Paginas de plomo libro de Jose Luis Sastre en soy50plus blog de ocio y noticias para mayores de 50 años.

No sabía quién era Gagarin. Lo siento. Admito mi ignorancia espacial Fue el primer cosmonauta en viajar al espacio exterior y diré, en mi descargo, que lo hizo antes de que yo naciese. Y eso que soy 50plus (incluso 60plus).

Pues bien, el caso es que hace más o menos un año, comenzó a sonar en medios culturales un libro de relatos titulado Gagarin o la triste certeza de viajar solo, un título cuando menos sugerente, publicado por una de esas pequeñas editoriales independientes que tanto me gustan, La navaja suiza. Su autor, José Moreno, un desconocido para mí hasta entonces.

Había que leerlo.

La primera sorpresa comienza pronto. Está en las referencias: los cuentos que se incluyen en el volumen tienen señales físicas muy marcadas, pero totalmente alejadas de nuestro entorno. Me recuerdan principalmente al cine independiente americano que filmaba Jim Jarsmuch trayendo a los perdedores de los antiguos westerns a la aridez de un presente perpetuo sin esperanza; también a Carver o a Crónicas de Motel de Sam Shepard.

La segunda está en el título, pero esta no nos llega hasta el final. Ni aparece Gagarin ni ningún astronauta, ni siquiera un viaje al espacio, ni un cohete…. Pero cuando lo pensamos nos damos cuenta de que todos los protagonistas de estos relatos tenían algo en común con ese ruso: están en la más absoluta soledad y saben que esa sensación no remitirá nunca. Incluso los que viven acompañados,

Me gustan mucho los libros de cuentos, y especialmente aquellos que tienen una estructura orgánica y componen un todo. Este es uno de esos casos. Y, además, rompe totalmente con cualquier localismo.

José Moreno es un jovenzuelo de poco más de treinta años, y además de su libertad creativa, es importante constatar que sus referencias se han ido construyendo con una apertura que muchos de nosotros conocimos cuando ya era difícil abrazarlas de una forma tan epidérmica. Lo que buscábamos en cines de versión original o en librerías poco convencionales, él lo ha convertido en parte de su paisaje. Y lo ha hecho muy bien.

Como Raymond Carver, leemos trozos de vidas que no pretenden ser modélicas, ni siquiera justificar su existencia. Pero que son, están, respiran. Quizás la lección sea que no es necesario buscarles el sentido porque no lo tienen.

Hay gente que se atreve a escribir lo que le apetece, aunque nadie lo espere; editoriales que deciden publicar lo que les interesa, aunque no sepan entonces si le interesan a alguien más; y lectores como yo, agradecidos a ambos. El mundo es muy grande para ceñirse a lo esperado.

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Me gustan mucho los libros de cuentos, y especialmente aquellos que tienen una estructura orgánica y componen un todo. Este, de José Moreno, es uno de esos casos. Y, además, rompe totalmente con cualquier localismo.