50 años de Panenka

Enrique de Pablo

15/06/2026

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Ahora que estamos de Mundial, pongamos que hablamos de fútbol.

Cualquier aficionado sabe muy bien de qué hablamos cuando se dice que alguien lanzó un penalti ‘a lo Panenka’. Significa que lo ha tirado con un golpe sutil con la puntera, elevando ligeramente el balón. Y, cosa fundamental, al mismo centro de la portería, aprovechando que el portero se haya tirado a un lado para que el esférico entre despacito y bese dulcemente la red.

Es un tipo de lanzamiento que queda muy estético, al portero le deja con un palmo de narices y el público -del equipo del jugador que lo lanza, claro- lo celebra con mucho júbilo y hasta regocijo. Pero tiene su riesgo. Si al portero le da por no moverse y quedarse en su sitio, el balón le va mansamente a las manos y el que queda en muy mal lugar es el lanzador.

No es fácil, requiere fina técnica, temple y que a uno no se le vea la intención. Lo han hecho, entre otros, Messi, Zidane, Sergio Ramos, Benzema, Mbappé… y otros muchos futbolistas, incluso no tan célebres. Hoy se ve con bastante asiduidad. Pero antes no era así.

Y lo que, posiblemente, no todo el mundo sabe es por qué a esta manera de lanzar el penalti se le llama así. Se debe a Antonin Panenka, un futbolista checo, nacido en Praga, que jugaba de centrocampista y fue internacional muchos años con la entonces selección checoslovaca.

El momento de gloria sucedió durante la final de la Eurocopa de 1976, que enfrentó a Checoslovaquia con la Alemania Federal de Franz Beckenbauer en Belgrado. Con empate a dos tras la prórroga, el título se iba a decidir en la tanda de penaltis. A Panenka le tocaría lanzar el último. Como ya iban con ventaja, si lo transformaba, eran campeones.

Enfrente estaba Sepp Maier, uno de los mejores porteros de la historia. Parece que el bueno de Antonin ya había ensayado otras veces ese lanzamiento, pero sus compañeros esperaban -más bien rezaban- que no se atreviera a hacerlo en ese escenario. Y lo hizo. El rubio y enorme Maier ya se había tirado a su izquierda cuando el balón volaba a cámara lenta y entraba solemnemente por el centro de la portería. Eran campeones de Europa.

Desde entonces, y durante años, ver un penalti tirado así era muy esporádico. Había que estar muy loco o tener una confianza en sí mismo a prueba de bombas. Con los años, fueron proliferando y hoy se ven a menudo. Este año se cumplen 50 desde que este checo lo inventó y no se sabe si lo patentó, pero no el caso es que no le hizo falta. Todo el mundo sabe que es de él y lo llama así. Hasta los que no le conocieron.

Por lo demás, Panenka fue un sensacional jugador y hoy es el presidente del Bohemians, equipo de su ciudad natal. Pero él sabe que todos le conocen y le recuerdan por aquel penalti tan particular que le dio el primer y único título internacional a la selección de aquel país que ya no existe como tal.

Además, da nombre a una revista de fútbol de las que podríamos de llamar de culto.

Hace 50 años, el entonces checoslovaco Antonin Panenka tuvo el atrevimiento de lanzar un penalti decisivo de una manera que nunca se había visto. Hoy, su apellido permanece entre nosotros porque para siempre ha dado nombre a esa forma de lanzar.