España envejece y la conversación sobre longevidad todavía arrastra el prejuicio de que cumplir años implica renunciar a ciertas dimensiones de la vida, incluida la intimidad. Esa forma de verlo también es edadismo, porque relaciona la edad con pérdida, límite o resignación. En salud sexual masculina, puede hacer que problemas como la disfunción eréctil o la pérdida de deseo se vean como simples “cosas de la edad”.
En el marco de la Semana Internacional de la Salud Masculina, que se celebra del 14 al 21 de junio, Boston Medical, centro especializado en salud sexual masculina con más de 20 clínicas en España, invita a reconocer que a la vida sexual no hay que renunciar a ninguna edad.
“Seguimos hablando de longevidad en términos de esperanza de vida, prevención o actividad física, pero casi nunca aparece la intimidad en esa conversación. Y la intimidad también forma parte de vivir bien.” explica el Dr. José Benítez, director médico de Boston Medical España.
El contexto demográfico refuerza ese debate. En España ya hay 10,18 millones de personas de 65 años o más, lo que supone el 20,7% de la población, y el INE proyecta que este grupo podría alcanzar el 30,5% del total en torno a 2055.
En paralelo, el auge de la llamada silver economy ha ampliado el debate sobre cómo vivir más años y en mejores condiciones. La OMS recuerda que la salud sexual es importante a lo largo de toda la vida. Sin embargo, esta dimensión sigue ocupando un lugar secundario en la conversación sobre longevidad. Las personas mayores, además, continúan poco representadas en el discurso sobre salud sexual, como señala un artículo publicado en el Bulletin of the World Health Organization.
Para Boston Medical, esta desconexión tiene un efecto claro: “muchos hombres asumen determinados cambios físicos como algo ‘normal por la edad’ y, con eso, dejan de consultar ante un problema de erección o falta de deseo sexual, resignándose a convivir con un malestar que afecta de forma real a su calidad de vida”, dice el Dr. Benitez, y recuerda que el edadismo sexual puede impactar negativamente en la autoestima, la automimagen y la calidad de vida.
“A mi edad esto es normal”: una barrera silenciosa
Asimismo, desde Boston Medical alertan sobre el impacto del edadismo en la salud sexual masculina. Este aparece cuando se asume que, con los años, los problemas de erección o cambios en el deseo sexual deben aceptarse como consecuencia inevitable de “envejecer”. Esa idea instala una sensación de pérdida y resignación en la vida de los hombres mayores. También refuerza el tabú y deja fuera una parte importante de su salud y de su calidad de vida.
“Hay una diferencia entre envejecer y renunciar. En nuestras clínicas vemos cada vez más hombres que no quieren asumir la pérdida de intimidad como algo inevitable con los años. Ese cambio es importante, porque permite mirar estos problemas desde el cuidado y no desde la resignación”, añade el doctor Benítez.
Un problema frecuente, con gran impacto emocional
Los datos clínicos de Boston Medical refuerzan esta realidad. En una muestra de 5.000 pacientes mayores de 65 años atendidos en sus clínicas durante los últimos cinco años, 9 de cada 10 reportaron baja autoestima.
“Entre los pacientes mayores de 65 años que atendemos en Boston Medical por disfunción eréctil, más de la mitad afirma que evita tener relaciones sexuales. Cuando la vida íntima deja de ser un espacio de encuentro, puede convertirse en una fuente de distancia, inseguridad y frustración”, explica el Dr. Benítez.
A partir de los 65 años, el riesgo de disfunción eréctil aumenta porque también son más frecuentes enfermedades y factores de riesgo que pueden afectar la erección, como la hipertensión, el colesterol alto, las cardiopatías u otros problemas vasculares o metabólicos. Precisamente por eso, no debería asumirse como algo que solo “toca aceptar” por la edad. Los datos de Boston Medical muestran que, detrás de esa aparente resignación, también hay baja autoestima, inseguridad y una afectación emocional.
Cinco señales que conviene no normalizar
Entre las principales señales de alerta que conviene consultar figuran la dificultad persistente para lograr o mantener la erección, la ausencia de erecciones matutinas o espontáneas, y cualquier otro cambio repentino en el desempeño sexual.
Junto a ello, Boston Medical insiste en algunas medidas básicas que pueden contribuir a preservar la salud sexual en la madurez: realizar actividad física con regularidad, evitar el tabaco y el exceso de alcohol, mantener una comunicación abierta con la pareja, realizar chequeos médicos periódicos y controlar patologías de base como la diabetes, la hipertensión o el colesterol. Los expertos, además, subrayan que la salud sexual no debe evaluarse de forma aislada, sino como parte del estado general del organismo.
Una parte de la salud que sigue fuera del foco
La salud sexual sigue quedando fuera de la conversación pública sobre envejecimiento, a pesar de su impacto en la autoestima, la confianza, el bienestar emocional y la calidad de vida. No obstante, Boston Medical considera que ese vacío responde en gran medida a una combinación de tabú cultural, falta de conversación y prejuicios asociados a la edad.
“Esto no es un tema menor. Cuando un hombre deja de consultar porque piensa que ‘a su edad es normal’, puede terminar aceptando como inevitable algo que le afecta de verdad. Por eso, fechas como la Semana Internacional de la Salud Masculina son una buena oportunidad para hablar de estos temas con más naturalidad y empezar a cambiar esas ideas”, concluye el doctor Benítez.
“Hay una diferencia entre envejecer y renunciar. En nuestras clínicas vemos cada vez más hombres que no quieren asumir la pérdida de intimidad como algo inevitable con los años. Ese cambio es importante, porque permite mirar estos problemas desde el cuidado y no desde la resignación”, añade el doctor Benítez.
Boston Medical
Boston Medical es un centro médico internacional especializado en salud sexual masculina, con presencia en 7 países y más de 25 años de trayectoria. Con más de 20 clínicas en España, su equipo multidisciplinar aborda de forma integral la disfunción eréctil, la eyaculación precoz y la falta de deseo, combinando diagnóstico avanzado, tratamientos personalizados y un enfoque médico-científico. Además de la práctica clínica, Boston Medical cuenta con un centro de investigación propio, centrado en las disfunciones sexuales masculinas, que desarrolla conocimiento y tecnologías para lograr tratamientos más efectivos para esas condiciones de salud.
