Todos hemos sido capitanes

Santiago Quiroga

28/11/2025

El camino vasco de Fernando Aramburu se refleja en Patria, una novela ambientada en una localidad y el entorno de  ETA. Publicaciones de soy50plus

A veces me pregunto si las generaciones posteriores a la mía han disfrutado tanto con La Isla del Tesoro y otras novelas de aventuras en el mar como disfrutamos nosotros. Pienso en la taberna de Pit y su madre, en Perro Negro y por supuesto en Long Jonh Silver y regreso a aquellos años de sorpresa y pasión, algo que también viví con Lord Jim, el Capitán Nemo y Los hijos del Capitán Grant.

Si además estas lecturas las acompañábamos de sesiones de cine donde esos personajes se hacían realidad, nuestra vida transcurría muchas veces encima de un barco.

No sé cómo describirlo, pero ese paisaje donde las aventuras se hacen tan palpables es para mí una referencia inolvidable de la parte más dulce de la infancia. Y me gusta sentirla de nuevo, aunque comprendo que no es fácil recobrar ese nivel de ingenuidad necesario para volver a creer.

Hace unos años, Edhasa editó la colección de novelas sobre el capitán Jack Aubrey y su lucha contra la marina napoleónica, escritos por Jack O’Brien (de la primera, Master and Comander existe una excelente película). Fue una emocionante recuperación.

Pero la sorpresa ha llegado de la mano de Los Náufragos del Wager de David Grann.

Alrededor de 1740, el Wager partió de Inglaterra formando parte de una expedición cuyo objetivo era luchar con las tropas españolas en el sur del continente americano. Enfrentándose a condiciones extremas, terminó aislado en una tormenta y perdido en una isla inhóspita difícilmente habitable. Los conflictos por la supervivencia concluyeron en un motín y en un juicio mediático en la Gran Bretaña. A partir de diarios y transcripciones, el autor nos cuenta la historia aportando tanta información que nos encontramos casi ante una crónica.

Leyéndola, he recobrado esa ilusión por la aventura, esas ganas de echarme a la mar o de volver a comerme tantos libros que me hicieron temblar pensando en tormentas en el océano.

Sí, estos libros me recuerdan que todos hemos sido niños, hemos creído en lo que contaban, nos hemos emocionado hasta el fondo con personajes que no eran reales, hemos soñado con otras vidas…. En definitiva, alguna vez todos hemos sido capitanes.

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Leyendo Los Náufragos del Wager he recobrado la ilusión por la aventura. Esa parte más dulce de la infancia en la que nuestra vida transcurría muchas veces encima de un barco.