Permítete sentir: cómo liberar las emociones reprimidas

Mari Carmen Camacho Gil

19/04/2021

lo | Salud

VACUNA

Al igual que los “testigos” de un coche avisan de las irregularidades del auto para evitar averías más serias, las emociones cumplen una función adaptativa que nos permite mejorar nuestra supervivencia como especie. Las emociones regulan el funcionamiento mental, organizando tanto el pensamiento como la acción. ¿Imaginas el caos que se produciría si cuando se enciende el testigo de puerta abierta lo que en realidad estuviese sucediendo es que la batería está baja?

Pues algo así nos sucede a veces cuando no sabemos manejarnos en nuestro mundo emocional, que caminamos con dificultades y pagamos un alto coste en la vida.

Hasta que en 1995, con Daniel Goleman, se popularizó el término Inteligencia Emocional, escasa fue la información y formación que recibimos acerca de la percepción, expresión, comprensión y gestión de las propias emociones y de las de los demás. De hecho, las generaciones 50plus crecimos pensando que las emociones afectaban al correcto uso de nuestra mente y entorpecían nuestro camino hacia la buena vida y el éxito. Nada más lejos de la realidad: sólo el 20% de los factores que condicionan en éxito corresponde a la inteligencia racional.

Las diferencias de educación por cuestión de género, también en lo concerniente al mundo emocional, eran mucho mayores para las generaciones 50Plus. La expresión o represión de ciertas emociones nos hacían más atractivos socialmente y terminábamos por aprender a controlarlas en público e incluso a veces en privado. “No llores que te pones fea”, “con ese carácter no te vas a echar novio nunca”, “sé un hombre”, “los trapos sucios se lavan en casa”, “verás cuando venga tu padre”…

Así aprendimos a disociarnos de algunas de nuestras emociones, a no sentirlas, a no reconocerlas, transmutarlas o enmascararlas en otras emociones socialmente aceptadas.

Parecer fuerte, ocultar las debilidades y evitar el rechazo por las apariencias han sido mensajes que, de no ser trabajados, han podido generar una represión inconsciente de nuestro mundo emocional o una parte de él. ¿En qué se traduce a veces esa represión?

  • No sientes nada con intensidad, vives anestesiado.
  • Explotas sin control y a veces a destiempo.
  • Te sientes bajo de ánimo. No sabes qué te ocurre, pero no te encuentras bien.
  • Sientes dolores y tensiones físicas de manera recurrente.
  • A menudo tienes preocupaciones y pensamientos en bucle.
  • Insomnio y problemas para dormir. No logras descansar bien.
  • Tendencia al estrés y al control.

La inteligencia emocional puede desarrollarse en cualquier momento y a cualquier edad, y puede darnos acceso a un mayor grado de bienestar y salud, así como mejorar nuestras relaciones interpersonales, ayudarnos a superar traumas e impulsarnos hacia objetivos ilusionantes y ambiciosos. Es un gran descubrimiento saber que podemos cambiar nuestras vidas cuando somos francos con nuestros sentimientos.

Si te interesa, puedes seguir leyendo Emociones básicas para el Desarrollo Personal y Profesional – Maricarmen Camacho

Las generaciones 50plus crecimos pensando que las emociones afectaban al correcto uso de nuestra mente y entorpecían nuestro camino. Nada más lejos de la realidad. La inteligencia emocional puede darnos acceso a un mayor grado de bienestar, mejorar nuestras relaciones, ayudarnos a superar traumas e impulsarnos hacia objetivos ilusionantes y ambiciosos.