Los Oscars, una crónica tardía

Santiago Quiroga

01/04/2026

El camino vasco de Fernando Aramburu se refleja en Patria, una novela ambientada en una localidad y el entorno de  ETA. Publicaciones de soy50plus

Que nadie se alarme: no, no voy a hablar de Yolanda Díaz. Sino de mí mismo.

Se han entregado los Oscars, esos premios que, criticados año tras año, siguen siendo un referente cinematográfico sólo igualado por el Festival de Cannes. Pero ya sabemos lo que nos gusta estar de acuerdo con muchos para hacer patente juntos un desacuerdo.

En cualquier caso, todos los años hay, en mi opinión, películas mejores y otras peores, también sorpresas o confirmaciones, y unos resultados que quedarán anclados en la historia para que años después podamos decir: ¿pero cómo…? Y yo, sin escribir nada al respecto. No tengo perdón.

Pues como más vale tarde, más de un mes después, voy a hacer un breve recuento de aquellas que creo que merecen la pena. En breve estarán en plataformas y podrán contar con un nuevo público, buen momento para revisarlas.

Una batalla tras otra, empezamos con la vencedora. Y sólo tengo que decir que la encuentro magnífica. Paul Thomas Anderson es un director ambicioso y esta vez nos ofrece una larga epopeya de un grupo de idealismo terrorista en los años sesenta y sus dificultades para, pasado el tiempo, adaptarse a la vida normal (ni siquiera cuando las causas iniciales han desaparecido). Es una fastuosa recreación, técnicamente brillante, del mejor cine de acción, sin freno.

Le sigue Pecadores, una mezcla atrevida entre cine histórico que nos remite a los años del despertar de la población de color en los EEUU, con un terror gótico y vampírico. Aparte de muy entretenida y visual y epidérmicamente hermosa, su faceta musical es lo mejor, con una banda sonora brutal y fabulosas coreografías magníficamente filmadas,

Como mejor película de habla no inglesa, una cinta noruega, Valor Sentimental, claramente inspirada en las historias familiares de Ingman Bergman. Bien escrita y rodada y muy bien interpretada. Una obra delicada e íntima. Posiblemente en las antípodas de las dos previamente comentadas.

De Hamnet sólo puedo decir que siendo totalmente diferente a la novela de O’Really, es igual de sensible, de meticulosa a la hora de analizar las formas de amor, que tiene uno de los mejores finales vistos en cine en los últimos años. Y que me parece poco probable poder no emocionarse con ella.

Bugonia es el regreso de Yorgos Lanthimos al buen camino, con su habitual extravagancia disfrazada de serie B americana. Y, por terminar con un poco de polémica (poco) no soy un fan de Sueños de Trenes, aunque me gusta; esta cinta, considerada una joya por muchos, me parece una película hermosa, que busca, de forma demasiado obvia, ser una película hermosa.

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Espero que esta crónica tardía os ayude a quienes no hayáis visto alguna y lo estéis pensando. En cualquier caso, el año próximo podremos volver a leer esta entrada. Habrá envejecido mal. Seguro.