¡Qué compleja es la mente humana! O a lo mejor no es la mente humana y es solo la mía la que a veces derrapa. Claro que esto, mientras no haga daño a nadie, puede ser hasta divertido.
El caso es que estaba viendo videos de boda y, sin comerlo ni beberlo, se me ha venido a la mente el título de esta inquietante película: Danzad, danzad, malditos. Recuerdo que los personajes bailaban hasta la extenuación movidos por el afán de ganar la competición y un dinero que les permitiera aliviar de alguna manera su pobreza. Lo que no tiene nada que ver con las bodas.
Creo que mi asociación de ideas tiene más que ver con el título que con la trama de la película, pero es que cada vez me quedo más ojiplática viendo a los novios (y a los que no son novios) enfrentarse a momentos estelares dignos de cualquier musical.
Recuerdo que en mi época -parezco el abuelo Porretas contando batallitas, lo que puede dar una idea de a qué época me refiero- los novios llegaban muy formales al lugar de la celebración y se los recibía con un brindis. No sé cuántos vídeos he visto en los que nos novios entran saltando y bailando al ritmo de una música frenética mientras los invitados agitan sus servilletas como si la plaza entera estuviera pidiendo que se les concediera la oreja, supongo que motivados por una ceremonia previa realmente memorable.
Parece que lo de acudir a clases de baile como una actividad más de los preparativos de la boda ya no es una opción, sino una absoluta prioridad. En tiempos se trataba de no hacer el ridículo al abrir el baile, si es que lo había, porque el vals no formaba parte de la música habitual de las discotecas o de las orquestas de las fiestas de pueblo. Ahora ya no es un simple baile con un sencillo ritmo de ¾, sino que los novios ejecutan una compleja coreografía que incluye complicados pasos y alguna que otra pirueta, lo que en algunos casos llega a levantar pasiones entre los invitados.
Viendo los vídeos, mi mente calenturienta ha llegado a pensar si el verdadero motivo por el que ahora se casan las parejas será poder disfrutar de este momento estelar con un público realmente entregado. Solo falta que les pidan autógrafos.
Si los novios fueran de mi generación pensaría que el motivo real por el que se casan no es la boda en sí, sino tener la oportunidad de quitarse la espinita de no haber protagonizado alguna de las películas que hicieron famosos a John Travolta, Patrick Swayze, Jennifer Grey, Olivia Newton-John…, o en la de mis padres a George Chakiris o Rita Moreno.
La inversión en la academia de baile da para mucho y, en ocasiones, además del maravilloso baile de los recién estrenados esposos, alguno de los integrantes del nuevo matrimonio decide sorprender al otro con un número especial con cuerpo de baile (los amigos) incluido. De todos los que he visto me quedo con uno al que ciertamente vuelvo de vez en cuando porque me levanta mucho la moral, el ánimo y me proporciona unas grandes dosis de ganas de vivir. Se trata de un vídeo en el que el novio y sus amigos varones, todos ellos habiendo perdido por el camino las chaquetas, las corbatas y los botones de las camisas, se marcan un sirtaki. Lo que no puedo asegurar es si lo ejecutan a la perfección o no, pero puedo asegurar que este detalle me da absolutamente igual.
Y luego están los bailes sorpresa que organizan los amigos. We Go Together de Grease o Super Trouper de Mamma Mia se repiten con una cierta frecuencia, pero hay de todo. Algunos ganarían premios si se presentaran a concurso porque los hay francamente divertidos.
En el fondo, aunque mi mente divague entre tanto baile, me parece un acierto haber desterrado el famoso corte de la liga de la novia o de la corbata del novio y que la gente dé rienda suelta a su vena más artística.
Todo esto también me ha hecho recordar algo que me pasó en la adolescencia y que tiene que ver con una boda y su correspondiente baile.
Pero que, para no alargarme demasiado, os contaré otro día (continuará…)
Viendo los videos, mi mente calenturienta ha llegado a pensar si el verdadero motivo por el que ahora se casan las parejas será poder disfrutar de este momento estelar con un público realmente entregado. Solo falta que les pidan autógrafos.

María Victoria de Rojas
Asesora y Colaboradora en soy50plus
Ha sido directora de la revista Ejecutivos y actualmente “sigue alcanzando metas” , tal y como cuenta ella misma. Como escritora, ya lleva 4 libros publicados y es coach, speaker y co-fundadora de iconic-level.com. Es un honor para soy50plus contar con las colaboraciones de María Victoria dentro de CALMA.