35 años con Alien, para esto…

Santiago Quiroga

12/12/2025

El camino vasco de Fernando Aramburu se refleja en Patria, una novela ambientada en una localidad y el entorno de  ETA. Publicaciones de soy50plus

Aunque parezca mentira, hace ya 35 años que la nave Nostromo partió de la tierra para traer una criatura que era el ejemplo más mortífero de parásito depredador conocido hasta entonces. De milagro no terminó con toda la tripulación, al tiempo que nos enganchaba al terror galáctico.

Años después, la Teniente Ripley tuvo que regresar a enfrentarse con él, posiblemente en uno de los hitos de la saga, Aliens. Luego, de regreso a la tierra, viajó por Alien 3 y Alien Resurrection, con mejor o peor fortuna, pero ya muy alejada de su origen.

Ridley Scott decidió un día, muchos años después, que quería contarnos el principio, la génesis del monstruo, buscando crear una mitología particular y enfática. Aunque empezaba bien, Prometheus terminaba siendo la segunda peli peor de la saga, la primera peor llegó después, Alien Covenant. A veces hay que dejar a los clásicos en paz.

Con esta tendencia, había que tener fe para esperar Alien Romulus y, sorpresa, nos encontramos con una eficaz vuelta a los orígenes, entretenida, aterradora, sorprendente y nada metafísica.

Pero la alegría no ha durado mucho: el bicho se ha convertido en serie, nos la ofrece Disney y se titula Alien Earth, porque, por fin, el monstruo ha conseguido llegar a nuestro planeta, acompañado de otros amigos de las galaxias tan mortíferos como él. Y nos lo cuentan en ocho capítulos.

Pues bien, la propuesta es, desde el principio, una absoluta traición, una serie de Alien donde el alien, que se comporta a veces como una mascota, es un personaje secundario (y los principales ni se acercan a su nivel de interés).

Y ahora, ¿qué hacemos? ¿esperar a ver si la segunda temporada de la serie (que la habrá) es tan mala como la primera? ¿revisar en bucle la uno, la dos y la tres y ponerle de postre Romulus?

No lo sé. Es descorazonador para quienes tenemos entre nuestras escenas favoritas la de Sigourney Weaver quedándose en ropa interior delante del monstruo para enfundarse su traje espacial y poder escapar de la muerte.

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Francamente, en 35 años con Alien, tengo la sensación de que quien verdaderamente ha envejecido no es el depredador sino Ridley Scott   (y nosotros, vale).