Volver a Dickens

Santiago Quiroga

15/02/2021

Grabado de Dickens

Creo que si algo nos diferencia con respecto a la lectura, a los 50plus de los jóvenes de ahora, es que leíamos de otra manera.

Las novelas, junto con el cine, eran las únicas formas de vivir aventuras extraordinarias y no necesitábamos mucho más que la imaginación para ponernos en contexto. Personalmente, echo de menos las largas noches, página tras página, en que uno se quedaba dormido convencido de que estaba en Sumatra o en la luna. Se lo debemos entre otros a gente como Salgari, Verne o Charles Dickens, de cuya muerte se ha cumplido en 2020 el 150 aniversario.

Pero nada mejor, cuando uno echa algo de menos, que volver.

Considero a Dickens uno de los grandes novelistas de todos los tiempos, aunque el cine y sus múltiples adaptaciones lo hayan colocado en el ámbito de la literatura juvenil. Tampoco ha ayudado su humor: los dramas siempre nos han parecido más serios. Gran error. Sus novelas son crónicas feroces de la sociedad de su época, su infinita galería de personajes es un catálogo múltiple del comportamiento humano. Y leerlo es siempre un placer.

Por seleccionar, mi recomendación es empezar con Grandes Esperanzas, cuya primera parte es de lo mejor que se ha escrito nunca, e Historia en dos ciudades, un apasionante folletín. Luego, uno puede llegar a una rareza semiolvidada pero única, Casa Desolada, considerada el primer thriller de la literatura anglosajona.

Y para el final, y antes de lanzarse en plancha por todo lo demás, David Copperfield, más de mil páginas donde sumergirse. Imposible no apasionarse con esta aventura inmensa donde la vida se convierte en un torrente de personajes y situaciones con las que divertirse y emocionarse.

Quedan muchas más. Y muchos más, tantos clásicos que se nos han ido quedando en el camino, olvidando que por algo son clásicos.

Y leer, leer, leer, no olvidemos que quien no lee, sólo vive una vida.

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“Considero a Dickens uno de los grandes novelistas de todos los tiempos, aunque el cine y sus múltiples adaptaciones lo hayan colocado en el ámbito de la literatura juvenil (…) Sus novelas son crónicas feroces de la sociedad de su época, su infinita galería de personajes es un catálogo múltiple del comportamiento humano. Y leerlo es siempre un placer.”