Visitando paraísos

Santiago Quiroga

22/10/2021

VACUNA

No sé a qué genio se lo debemos (y me refiero a genio de la lampara), pero parece ser que el confinamiento ha tenido un efecto positivo sobre el consumo de libros. No tengo nada contra el ebook, de hecho lo utilizo, pero nada iguala el placer de perderme en una librería. No tengo una de cabecera, me gusta conocer las que me voy cruzando en mis paseos. Siempre me sorprenden. Dejadme compartir algunos de mis últimos descubrimientos en Madrid:

La Buena Vida, calle Vergara 5, a la orilla del Teatro Real. Puedes tomarte un café mientras deambulas entre páginas sin que nadie te moleste, pero también puedes tener la suerte de dejarte recomendar por el librero: acierta. Premio Librería Cultural 2018, tienen un montón de actividades de las que te puedes enterar apuntándote a su newsletter.

Creo recordar que el último libro que compré allí fue La llama inmortal de Stephen Crane, de Paul Auster. Más de mil páginas que todavía me tienen atrapado en un retrato minucioso del autor de La roja insignia del valor.

La Mistral ha abierto a finales de agosto. Es muy joven y, sin embargo, cuenta con la veteranía de su creadora, Andrea Stefanoni, quien ha encontrado en la Travesía del Arenal 2, al lado de Sol, un espacio magnífico para llenarlo de libros y de amigos. Es un lugar precioso que, desde sus grandes escaparates, nos habla de muchas historias.

Allí encontré, la última vez que estuve, Noche fiel y virtuosa, el poemario que acaba de publicar Louise Glück, lo mejor de su poesía en una reflexión sobre la vejez.

Y por último, porque los 50plus nos acercamos ya a una edad en la que puede tocar volver a las librerías infantiles, cómo no citar La Mar de Letras, en la calle Santiago 18. Un lugar maravilloso, donde asegurarles a nuestros ¿nietos? que no tienen que vivir sólo una vida. Y para convencerlos, nada mejor que comprarles, allí, La isla del tesoro. Nunca lo olvidarán.

Si tenéis tiempo, completad estos paseos con un documental titulado Libreros de Nueva York. Creo que ya está en las principales plataformas y es tan apasionante como sorprendente. Eso sí son personas que aman los libros.

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Yo no sé vosotros, pero por mi parte, pienso seguir siendo un visitante asiduo de librerías. Es como acudir a museos donde puedes tocar las piezas e incluso comprar algunas. Lo dicho: verdaderos paraísos.