En la historia del cine, hay muchos fracasos estrepitosos que terminaron, muchos años después, consideradas películas de culto. Estoy hablando por supuesto de grandes producciones como Cleopatra o La puerta del cielo, capaces de derrumbar estudios, pero también de pequeñas joyas como La noche del cazador, única cinta dirigida por el actor Charles Laughton.
Eso no pasaría hoy día. Las películas llegan a las salas, donde pueden triunfar o no, pero luego, pronto, tendrán una segunda vida en las plataformas digitales. Y si a este modelo se le puede culpar del vacío en las salas tradicionales, también tienen el beneficio de la segunda oportunidad.
Acaba de ocurrir con La tregua, de Miguel Ángel Vivas, una producción bélica sorprendente en su calidad, que debió durar en cines diez minutos y que, recién estrenada en Netflix, nos está sorprendiendo a todos.
La historia tiene lugar en Rusia, en un gulag. Ahí van a parar aquellos soldados republicanos españoles a quienes los comunistas quieren impedir el regreso a su país. La cosa se complicará cuando lleguen militares de la División Azul que fueron hechos prisioneros cuando luchaban colaborando con el ejército nazi. La guerra, que en su país ha terminado, resucita para ambos grupos.
Como he dicho antes, la producción es magnífica, no hay una sola fisura en la recreación del escenario, un infierno entre la oscuridad y la nieve. El guion, generoso en la acción, no olvida la vertiente humana, y la narrativa consigue imágenes magníficas al tiempo que combina emoción y tensión.
Es, en definitiva, cine bélico muy bien construido, que bebe del cine clásico del género, con antepasados como El Puente sobre el rio Kwai o Feliz Navidad Mr Lawerence.
Y lo más importante, es una película que habla de reconciliación, del reencuentro con aquellos valores de solidaridad y apoyo que nos recuerdan que somos todos iguales ante la tragedia y que sólo juntos podremos sobrevivir en tiempos de furia.
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Espero, de verdad, que esta segunda oportunidad sirva para que La Tregua tenga el reconocimiento que merece. Será un premio para los que la han hecho posible, pero también para todos aquellos que podamos disfrutarla.
